Quimeras…
La noche llego de pronto cubriendo de tintes violáceos todos los espacios, la luna siguió dormida, negándose a despertar, los sonidos se fueron apagando poco a poco, hasta que el silencio fue total.
Sentían… mas que escuchar, la respiración del otro, la tomo entre sus brazos y empezó a bailar con ella las melodías que salían de si mismos, la dulce música que ellos generaban cuando estaban juntos, estrechados en un abrazo íntimo.
Aún a obscuras percibía la mirada dulce y lila de ella, sentía su cuerpo desnudo estrechado al suyo, ese cuerpo que siempre se volvía uno con el de él.
Hacía el amor así, bailando, mirándose uno al otro, no había nada más, solo ellos en sí mismos, conectados los cuerpos y las mentes, en el mismo pensamiento.
Así era su amor solo de ellos, solo de su mundo y lo llenaba todo, le daba vida y lo volvía real y tangible.
Sus manos creaban fantasías sobre la piel del otro, dibujaban colores y formas diferentes e iguales y semejantes a las que existían antes, en la creación, cuando aún no había maldad.
Su amor era así… limpio, claro, sin absurdos.
Desplego sus alas de ángel y acurrucándola en su abrazo elevo el vuelo para llevarla muy alto, donde solo hay nubes, donde nunca hay miedo.
Allá se amaron, intensamente, susurrando las cosas que necesitan decirse los amantes, fundiendo sus cuerpos y volviéndose energía, esa energía que daría mañana vida a su mundo, que haría aparecer en el firmamento los soles de colores y los sonidos y que llenaría el espacio de un nuevo día.
Ella cerro al fin sus bellos ojos lilas, aún en sus brazos se quedo dormida, tranquila, el no dormía, no dormía nunca, solo la miraba y dejaba transcurrir las horas…
sábado, 4 de abril de 2009
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