
Sombra de verano verde
de hojas tan puras que cabe el sentir…
y un invierno tan frío
que el alma se olvida de sentir tu calor.
Viejas verjas de hierro forjado
y las manos sublimes de un pastor sin color
mientras brilla, en el ocaso de mis sienes plateadas
el amor que un día tu mirada brindo.
Otoño sin lluvia
y marchitas azucenas en mi ventana
recuerdan el día sublime
en que vi tus pies correr en la arena.
Te veo… sé que te irás a la tarde
en busca de una nube y de mi luna…
corre… deja que el agua acaricie tu pelo…
canta y vive…
no más brisas de otoño.
Para Gaby
Luis Cárdenas Lejín
20 Sept 2008

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