Nos llenamos de palabras...
pronunciadas, calladas,
silenciosas... que gritan.
Palabras amorosas, rosadas...
palabras azules de tristeza,
palabras que brillan.
Y queremos decirlas en diferentes...
en muchos contextos...
queremos decirlas tomados
de las manos que amamos.
Queremos beberlas de la boca amada...
de esa boca que nos complementa.
Queremos que sean las mismas
que pensamos... no otras.
Y a veces decimos... oímos...
palabras que lastiman, que duelen...
palabras que queremos olvidar...
que no queremos pronunciar.
Nos envuelven palabras olvidadas...
que nos dan risa, que nos traen recuerdos.
Nos llena la cabeza la palabra añorada...
la del nombre... la única...
que evocamos antes de dormir.