Llegas por la puerta escondida…
por caminos inconcretos,
y allí siempre te encuentro…
y encuentro tu mirada y tu presencia.
Tus manos en las mías guardan secretos…
se funde tu cuerpo en el mío…
a oscuras, en silencio,
solo se escuchan los besos.
Tu boca busca mi boca,
tu cuerpo busca mi cuerpo…
y las manos encuentran los lugares exactos…
y allí se quedan… como palomas, como misterios.
Sale la luna, que nos cobija
que nos abriga… que nos anida,
azul y bella y siente envidia
de lo desnudos de nuestros cuerpos.
De nuevo siento el embate ardiente,
de tus caricias sobre mi vientre…
la luna entonces, siempre prudente,
apaga su luz…se va quedamente.
lunes, 5 de abril de 2010
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