sábado, 24 de enero de 2009

Este amor...



Este amor que me apabulla, que me hiere,
este amor que me ata, que me mata.
Que me llena, que me estruja.. que me hunde
en el fondo de mi mar de plata.

Este contar de recuerdos
no vividos, inmersos
en colores de otros mundos…
de galaxias escondidas,
en alas de pegasos,
en aromas que te llegan
de la infancia.

Este amor que a cada rato extraño,
que es mío por derecho de conquista…
que lo guardo en lo íntimo del cuerpo…
que es flores, y que es notas y que es canto…

Este amor que es romance maduro,
que llega fuera del tiempo…
de la razón... del equilibrio.
Este amor que se encuentra sin buscarlo,
que aparece entre las ramas del destino…

Este amor es mío, solo mío…
este amor lo tengo y lo conservo,
callado, silencioso, sin nombrarlo.

Gaby
Enero 2009

sábado, 17 de enero de 2009

Soy solamente yo...

¡Mira!

Mira mi cuerpo desnudo,
¡Mira! ha perdido sus alas,
se han ido... se han roto,
se han vuelto estos hilos de plata.

Mi mente se pierde,
corre tras mis alas
¿dónde se han ido?
¿porqué no puedo alcanzarlas?

¿Será que se han ido
los sueños de niña...
la pasión de joven...
la fuerza, las ansías?

Mis manos son viejas,
son manos de luchas,
son manos que aferran
recuerdos, olores, sabores, infancia.

¿Dónde están mis alas?
¿Dónde mis amores?
¿En dónde mi infancia?

Me miro al espejo,
me miro sin alas,
miro mi cabello,
se ha vuelto de plata.

Y... tú sin embargo
me besas, me abrazas,
me miras hermosa
me miras con alas.

Besas mis recuerdos
los vuelves presente,
besas mi cabello, lo vuelves dorado,
lo vuelves brillante.

Tomas mis manos,
acaricias mi seno,
se convierte de pronto
en joven, en bello.

Y en tus brazos encuentro
de nuevo mis alas,
tu boca me calla,
me besa, me ama.

Gaby
Enero 2009

Bajo la lluvia...


Ayer llovió todo el día, y en el jardín entraba y salía la esperanza, pero al final del día, cuando las nubecillas más alejadas se ocultaron, descubrí que... siempre habías estado ahí; hoy amaneció húmedo y los pavorreales, salieron a tomar el fresco y sus grandes colas solo sirvieron para hacerme sentir... que también hoy tu estas aquí … mañana amanecerá frio de nuevo y aunque ya no tengo jardín, sé que mañana todas mis imaginarias flores han de brotar y en medio de todas ellas tu seguirás ahí presente y fresca, nívea y seductora…” cashonda” como te solía llamar, flor de mi jardín interno, lluvia de mi huerto mas íntimo, briza, nube, el sol que me calienta, la luna que me arrulla, la tonada que siempre escucho y el silencio que me acoge y me espera al final de todo.... y después, después ahí estarás, lo sé, porque recuerdo cuando me preguntabas, ¿me amas?... yo a veces no tenía respuestas o permanecía fingiendo no escucharte y tu vocecita dulce repetía la pregunta, como llovizna tenue que no deja de empapar, que cala hasta los huesos y yo sabía que mi respuesta no llegaría… pero que ambos sabíamos que era un si, siempre, desde que te vi, pero…, a veces ocurre que hay silencios elocuentes o respuestas ya dadas sin necesidad de preguntas, silencios que gritan dirías tu, y yo en esos momentos solo buscaba tu boca y contenía tus preguntas en un acto de amor que no requería más… no sé sí todo esto lo soñé, tampoco sé si pasado mañana amanecerá nublado, me basta saber que en algún instante te encontré y que el tiempo cobra otro sentido a tu lado… si sueño o despierto, si vivo o si muero… es otro cuento, otra historia que algún día te contaré… que quizá algún día puedas descifrar y verás por tí misma lo que hoy no te puedo responder.

lunes, 12 de enero de 2009

Quimeras...






Su mirada de ojos lilas siempre veía hacia adelante, como retando al destino, esperando el futuro, nunca volvía hacia atrás, estaba segura de quién era, de cómo era, y no sentía miedo alguno.
Su cabello de un verde olivo volaba al viento, no lo sujetaba, lo dejaba así, libre, suelto, se enmarañaba por allí, en lugares, en recuerdos.
Le gustaban las tardes frescas, a la orilla del mar, era como si perteneciera a esos lugares, solitaria, sólida, segura.
Cuando hablaba sorprendía lo melodioso que era el tono de su voz, se mezclaba con notas de piano, con cuerdas de violines mágicos que decían palabras dulces, llenas de sabiduria, pero también llenas de amor.
Él la amaba... la amaba porque era así, tan ella, tan sola, tan única.
Recorrían caminos montados en un unicornio de cascos plateados, ágiles, ligeros. Sus cuerpos se fundían en uno solo, en un abrazo interminable, en besos amorosos, en besos sutiles.
Su mundo era solo suyo, de nadie más, nadie entraba, allí podían ser incoherentes, amarse, pertenecerse.
Se veían a los ojos y allí se perdían cada uno en los pensamientos del otro y sus mentes eran una sola mente y tenían un solo camino.
No necesitaban nada, ni cobijo, ni alimento, uno era el alimento y cobijo del otro, sus cuerpos desnudos se conocían... de mucho tiempo, de siglos. Sus manos sabían los lugares, y llegaban a ellos de manera natural.
Ella también lo amaba, guardaba en su corazón lo que él era, tenía en sus labios su aliento y lo saboreaba en secreto.
Eran dos... y eran uno... y eran miles.

Gaby

Esperaba...

Me quede esperando que me dijeras "te quiero"...
me quede callada, aguardando...
mis ojos estaban cerrados,
solo sentia tu aliento.
Tu abrazo fue apretado, íntimo
me llenaba... me acariciaba,
estabamos envueltos en tules,
en nubes... en cosas.
Mi oido atento, esperaba un susurro...
mi cuerpo, mi mente... atentos,
espere...
no llegaron las palabras.
Gaby

jueves, 1 de enero de 2009

Caleidoscopio


Llegas en un susurro nocturno, un susurro de complicidad que nos causa risa y nervios y no sé bien que mas; siempre me he preguntado donde dejas tu nave, o si vienes volando, extendiendo tus hermosas alas de ángel.

Me gusta que llegues así, de repente... aunque nunca me causas sorpresa, pues siempre te estoy esperando, aguardando en silencio tu llegada.

Ahhhhhhhhhhh que noches maravillosas son esas, en que podemos hundirnos en el plata de la luna y en el azul de la noche, en que podemos fundirnos en un caleidoscopio de sensaciones extrañas, raras, íntimas, solo tuyas y mías.

Podemos viajar tomados de la mano a marismas que nadie ha visto nunca, a paisajes que estallan colores que no sabemos, olores que no hemos registrado y que sin embargo son nuestros y a veces son pequeños y tu y yo nos hacemos pequeños, y a veces son grandes, magníficos, inmensos y nosotros nos volvemos así inmensos y no cabemos en la realidad de tan grandes que somos.

Podemos comer frutas de árboles prohibidos, que no sabemos porqué son prohibidos y que son jugosas y dulces y tú las comes de mi boca y yo las como de tu boca, y entonces se vuelven más dulces y más jugosas y más prohibidas.

Entramos desnudos, juntos, tomados de la mano, en aguas teñidas de rayos de luna, aguas cálidas de caricias secretas y de caricias que no nos importa que sean secretas y que podemos prodigar a cielo abierto, caricias que no averguenzan pues son hechas para ti y hechas para mi.

Y estando así, en esas aguas, nos abrazamos y nos volvemos uno y nos convertimos en estrella, en super nova, y estallamos, y nos volvemos mil estrellas, un millón de estrellas y volvemos a entrar al caleidoscopio y nos miran muchas miradas y muchos ojos, y muchas bocas que sonríen.

Y sonríen felices, nos ven felices... y las risas son de nuevo susurros, quedos, nocturnos, apenas audibles, se vuelven notas de piano que dicen palabras que no conocen otro idioma y que solo así se pueden decir.

De nuevo la calma, el silencio, la luz de plata, me estrechas en tu cuerpo, tus manos en el mío, mis manos en el tuyo, y llega el sueño....

Gaby