Puedes jugar a que no me quieres, y luego encontrar por allí mi boca y decidirte a besarme, de esa manera en que tú me besas y que entonces recuerdes que si me quieres y que si me extrañas y reconocer que a veces lo niegas, pero que lo sabes y que yo lo sé.
Y puedo cualquier día caminar por allí acompañada de la luna y pensar en ti y saber que tu estas pensando en mí en el mismo momento y que nuestros adentros converjan en un punto inesperado.
Podemos resolver desacuerdos a besos y caricias y no tener que preocuparnos por discutir quién besa primero y hacerlo al mismo tiempo y estar así más cerca que nunca.
Podemos escribir una historia en el viento con una pluma que no exista y de todas maneras la historia nuestra será cierta porque esta locura que los cuerdos llaman amor nos tiene invadidos y atados y por más que neguemos el nudo se encuentra allí y esta bien apretado.
Podemos dormirnos en camas y cuartos y sitios diferentes y dormir juntos y soñar abrazados y tener los mismos sueños y los mismos deseos.
Puedo un día cualquiera encender una vela y ver tus ojos en el humo que despide y olerte a la distancia y saber que me hueles y me sientes de la misma forma.
Y es que aunque no te acuerdes a veces si me quieres y aunque yo diga que me olvido no es cierto y si nos queremos y es bonito saber que estamos inmersos en esa cordura loca que es amarse y amarse mucho, y ser convencionales en eso de amarse y ser locos en eso de tenerse.
Y tu hacer tus cosas y yo hacer las mías y de repente mirar sin ver y saber que pensamos los dos en lo mismo tu en mi y yo en ti y nuestros pensamientos viajan y nos llevan y entonces a la distancia saber que estamos juntos.

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